Breve introducción al blog

Inicio por aquí :)

¡Hola vividores!

Me llaman Mery. En realidad mi nombre es compuesto, pero no me gusta tener nombre de virgen (aún así queda chulo decir "L.A. yeah, that's my second name")

Nací para conocer. Se conoce mediante la experiencia y ésta te la da la vida. En resumen, nací para vivir. Pero hay muchas maneras de hacerlo y a mí me gusta viajar, la fotografía y las galletas, es lo que hay.

Soy un bípedo implume y le busco lógica a todo, pero mas bien mi mente lo centrifuga todo hasta hacer que pierda sentido. Una locura.

Tengo otro blog, el de "Hoy me siento feliz" pero este es diferente. Es mucho más personal, es posible que ya te hayas dado cuenta de que desvarío, puede ser que sea porque estoy un poco loca.

¡Espero que disfrutéis! :)

lunes, 14 de mayo de 2012

Estado de locura

Cerró los ojos haciéndose consciente de la soledad que la atosigaba desde hacía meses. Notaba el peso de sus párpados y la curiosa sensación de tener el cuerpo agotado y la mente aburrida pero activa. Como un líquido heterogéneo que mezclaba la fluidez con los coágulos que se formaban en sus pensamientos. Trataba de escapar de ese estado. El subconsciente tomó entonces posesión de sus ideas durante unos instantes, proyectado imágenes que se entremezclaban con los recuerdos más recientes.
Soñaba en un estado que la evadía de la realidad sin alcanzar el pleno acceso a sus pensamientos más ocultos.

Musiquilla que que resonaba en sus oídos y que parecía salir del movimiento de sus dedos.
En pleno agotamiento de todo su ser, notó cómo su cuerpo se arrastraba hacia su cama y, sin ser ya dueña de sus propias acciones, se dejó caer sin más sobre el colchón que tanto odiaba.
La risa surgió de su pecho de manera improvista, una carcajada que sumió a su soledad en un profundo estado de inconsciencia. Dicen que a eso es a lo que los cuerdos es a lo que llamáis "estado de locura", pero en verdad, lo que no sabéis es que nuestra risa se debe a lo absurdo de aquello a lo que vosotros consideráis "realidad", parece que no os dais cuenta que los locos sois vosotros buscando la ridícula aceptación de la sociedad, que creéis darle sentido al mundo y os alejáis de aquellos que son diferentes.
Todos locos.

domingo, 6 de mayo de 2012

El color de las personas

Contemplaba  el árbol cuya mitad ardía incesantemente cuando se dio cuenta del gran número de fallos que llevaba ya tiempo cometiendo y que, aún pudiendo haberlos evitado en su momento, ahora ya conformaban gran parte de su día a día: se adueñaban ahora de sus relaciones, de sus ideas, de sus principios... Se unía a la mayoría, se convertía en poesía artificial.
Observaba fijamente el color de las llamas; amarillo, naranja, rojo... Relucían con hermosa calidez, sencilla naturaleza. Era consciente de que en algún momento se había encontrado en el centro de las llamas, nunca rojo pero sí cálido, expresivo, creativo... Pero también sabía que cada vez se iba más hacia donde las ramas abundaban y los brotes escaseaban, le costaba diferenciar la belleza de las matemáticas, y sabía que se iba desplazando más y más hacia los colores azulados, hacia el frío, hacia la lógica aplastante, hacia la muerte de las musas.
Estaba triste de saberlo, pero no se sentía con ganas de llorar: ya ni siquiera era capaz de ello. Le remordía saber que con tan sólo una lágrima podría haber convocado a sus musas, esa maravillosa inspiración que fue en su día el centro y sentido de su existencia.
Se sintió atrapado, como en una jaula sin barrotes. Simplemente abrió la puerta y echó a correr hasta que su respiración se convirtió en un jadeo similar al de un lobo. Corrió entre los charcos y buscó la zona más alta en la oscuridad. Trepó a un árbol, el suelo estaba demasiado bajo para él, y desde arriba, en la rama más alta disfrutó de la visión externa de la realidad. Con el corazón  aún bombeante, notó cómo un aullido salía de su propio pecho y con él parecían irse los problemas. Después de el primero, vinieron muchos más hasta que la afonía se apoderó de su garganta y la lluvia acompañó sus lágrimas. Sintió el viento fresco y renovador de la tormenta y se dejó encender por un rayo. Por un momento le pareció que el fénix estaba a punto de renacer y volver a alzar su vuelo...





Nota: No es una gran redacción, son más bien pensamientos acumulados que tenían que salir de alguna manera y acabé usando las metáforas de "el color de las personas" de C.M.B. ("Monty"), una gran amiga.
Se lo dedico a ella, por acompañarme a aullar cada vez  que lo necesito, por correr por el barro cada vez que me da el arrepío, por hacer crecer la inspiración, llama que cada vez está más extinta. De verdad, gracias.



El dibujo es de Nuria RC, aquí su flickr. Espero que no te importe que haya usado este dibujo! :)

miércoles, 2 de mayo de 2012

Noche estrellada

Noche estrellada, tal vez un poco tardía, pero todo llega a su debido tiempo. En el cielo los luceros luchaban en resonada paz para ver cuál brillaba con más fuerza. En el césped, la hierba húmeda iba empapando lentamente la ropa que llevaban puesta, aunque ello no parecía importarle a ninguna de las personas que, recostadas, parecían empezar a fundirse  con el universo.
-Parece -dijo rompiendo el silencio de repente- que todo lo que nos rodea forma ahora parte de nosotros.
-Tal vez, sin embargo cada uno es diferente a su manera... pero no te puedo negar que de una manera más o menos profunda estamos todos conectados. ¿Cuánto tiempo llevaremos aquí?
Convirtiendo la pregunta en una retórica, cerraron los ojos y se unieron a la belleza de las tinieblas. Les arropaba un manto de calma noctámbula.
-Hacía tiempo que no me sentía tan libre
-Tenemos un concepto diferente de libertad...
-La libertad no es para mí sino la capacidad de poder hacer algo, aunque no se haga. Ahora mismo podría chillar hasta la afonía y tan sólo le importaría a los animales que duermen...
-Y sin embargo no lo haces porque...-Esperó a que le completaran la frase
-Y sin embargo no lo hago porque prefiero estar disfrutando del silencio de esta conversación tranquila antes que revolucionarme como cuando siento que no puedo hacerlo. El ave que más quiere volar es aquél que vive en una jaula...
El agua susurró en una oleada suave que agitó la barca en la orilla. El sonido del viento atravesando el mástil asustaba, pero también les hacía reconfortar, recordar el cómo habían llegado hasta allí, las horas de remar contra el oleaje que sólo por ese momento sabían que había merecido la pena.
Le miró de reojo; conocía sus respuestas pero nunca las adivinaba de antemano. Acabó su fila de pensamientos con una sonrisa tibia.
-¿Delirios nocturnos?
-Díselo a Van Gogh, él los conocía mejor que nadie.

lunes, 9 de abril de 2012

Por el rabillo del ojo, puede notar los colores que le rodean, mezclados y cada vez más rojizos, se difuminan bajo la velocidad, pero sigue mirando adelante, conteniendo la respiración, ofreciendo la más amplia de las sonrisas que hace que achine sus ojos hasta cerrarlos. Esa sensación. Ese humo de colores que da la felicidad, que le rodea, que le hace recordar qué significa vivir.

lunes, 2 de abril de 2012

Recuerdos de incertidumbre

Sostenía su mirada profunda, chisporroteante. Mantuvo la cara seria por una vez contemplando esos ojos castaños: era el todo por el todo. ¿Qué hacer?
El silencio se concentraba tanto que llegaba a parecerse al sonido que hacen las monedas cuando son lanzadas al aire; en realidad, era la misma sensación de incertidumbre.
Miró a la izquierda, evitando su expectante expresión, giró la cabeza, y sin quererlo, volvió a ver cómo le observaban esos ojos. Miró hacia el otro lado, buscaba la respuesta sabiendo que no la iba a encontrar, al menos no de aquella manera.
Le dio la espalda a su colega, que seguía esperando, fingiendo paciencia, pero la incertidumbre parecía sumirles a los dos.
-Ya sabes lo que yo voy a hacer...
-Lo sé, pero la decisión es mía

El viento pareció llevárselo en el momento en el que comenzó a andar sin esperar. Llegaron primero las arrugas y luego las canas. Todos tomaban caminos, avanzaban, parecían saber a dónde iban. Siguió esperando, y en su espera, parecía arrepentirse muchas veces de no haber tomado la decisión, pero seguía sin ser capaz de decidirse, hasta que finalmente sólo existió en los recuerdos...

lunes, 19 de marzo de 2012

Oscuridad


Abrió los ojos, pero no cambió la situación. Simplemente era negro, todo negro a su alrededor. Probó mirándose sus manos, las sentía, pero solo eran negro en el espacio, ni un ápice de luz, provocaba una sensación de inexistencia que cubrió su vacío en un momento. Intentó dar un paso a tientas, temiendo caer, tratando te encontrar algún punto de referencia que para orientarse, para saber si estaba a solas y para imaginarse cómo podía ser esa nada que se extendía a su alrededor, pero ni si quiera parecía encontrar el suelo. Era como si cayera hacia el infinito, desde el infinito. Sin poder ver el principio ni el final de aquél sitio en el que estaba.
De repente, una mota, algo que parecía tener un color diferente del negro apareció en el medio de toda esa inmensidad. Comenzó a mirarla, pensando en cómo podría aproximarse más, sólo quería saber si seguía existiendo, pero no había nada que agarrar, ni suelo sobre el que caminar ni aire o agua sobre los que deslizarse. Simplemente se mantuvo mirándolo, tratando de recordar cómo eran los colores antes de que ese sueño llegara a su fin.



Nota: ¿Raro? Ha sido escrito mientras escuchaba el disco de "The dark side of the moon" de Pink Floyd. Así ha salido ésto. Completamente sensitivo, me ha absorbido mientras lo escribía, dejó todo de existir. En fin, un viaje al surrealismo ;)

domingo, 11 de marzo de 2012

El hombre y los pájaros

Una suave brisa refrescaba la estancia, básicamente amueblada con una mecedora y una mesita, el aire entraba por el balcón y hacía bailar las cortinas de una manera delicada y conjunta. Del exterior entraban olores suaves y el piar de los pájaros en el exterior inundaban la salita con una paz que parecía hacer reavivar la infacia. Tras las puertas abiertas del balcón se veían, cuidadosamente dispuestas, un grupo de jaulas, limpias y colgadas. Todas con comida y bebida, pero muchas de ellas vacías.
Se acercó a ellas y comprobó que todas tenían las jaulas abiertas "¡era un viejo tan despistado!", fue cerrándolas una a una, con cuidado de no asustar a los pocos pajarillos a los que no había dado tiempo de escapar.
-Nunca me gustó cortar alas.
Se sobresaltó al oír su voz a sus espaldas. Se había acercado tranquilamente y no había notado la presencia del dueño de la casa. No parecía preocupado por el hecho de que casi todos sus pájaros se hubiesen escapado, solo sonreía plácidamente mientras volvía a abrir las pajareras.
-Si realmente aprecias lo que te rodea, querrás lo mejor para ellos. Si quieren alejarse de mí, lo harán; pero siempre van a tener esas casitas si algún día quieren al menos repostar en las migraciones...

Sus ojos marrones brillaban de un modo pícaro pero cariñoso. Era una mirada que convertía en cómplice de una broma que no había sido gastada, y al mismo tiempo, era una cara marcada por arrugas de experiencia y canas de sabiduría.