Breve introducción al blog

Inicio por aquí :)

¡Hola vividores!

Podéis llamarme Rodre. En realidad mi nombre es compuesto, pero no me gusta tener nombre de virgen (aún así queda chulo decir "L.A. yeah, that's my second name")

Nací para conocer. Se conoce mediante la experiencia y ésta te la da la vida. En resumen, nací para vivir. Pero hay muchas maneras de hacerlo y a mí me gusta viajar, la fotografía y las galletas, es lo que hay.

Soy un bípedo implume y le busco lógica a todo, pero mas bien mi mente lo centrifuga todo hasta hacer que pierda sentido. Una locura.

Tengo otro blog, el de "Hoy me siento feliz" pero este es diferente. Es mucho más personal, es posible que ya te hayas dado cuenta de que desvarío, puede ser que sea porque estoy un poco loca.

¡Espero que disfrutéis! :)

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lunes, 6 de febrero de 2012

Bohemia

Hay cosas que esperas que sean normales y se convierten en extraordinarias.
Perdidas, ella y yo por las calles de Madrid cercanas a Atocha. Buscando un camino, edificios en los que refugiarse para huir del frío viento que azotaba toda la ciudad. Siguiendo los escritos dorados en el suelo que citaban a los grandes escritores del país, estampando nuestra nariz contra todas las librerías antiguas que había repartidas por las calles. Llenas de libros y grabados, con un olor a página antigua y tinta reseca. Anotando todos las pintorescas cervecerías para ir cualquier otro día. Me seguía, aunque no sabía bien hacia dónde estaba yendo, simplemente buscaba alguna esquina que me resultara familiar para continuar con el camino. Y, tras un bar, pintoresco, con una barroca decoración andaluza, apareció una placa "Calle de Álvarez Gato". Lo llevaba buscando años, pero hasta ese día nunca lo había logrado encontrar, pero las dos teníamos ganas de entrar, allí estaban, al final del callejón los dos espejos de Valle-Inclán, los que deformaban la figura de Max Estrella. Ví cómo se nos iluminaba la mirada a las dos, contemplando embobadas las imitaciones de los espejos originales.
Buscando lugares a los que ir, acabamos en Recoletos, buscando el conocido "Café Gijón", donde los camareros, vistiendo de manera muy elegante, te atienden en cuestión de minutos. Prácticamente en el momento en el que nos sentamos se nos acercó uno de ellos a tomarnos nota. Chocolate, con tarta de queso y un café con leche con una palmera. Delicioso.
Pero es lo mejor de Madrid, que de repente, sin esperarlo, se te pueden acercar un pintor y un físico de la edad de tus abuelos e invitarte a cambio de una buena conversación.
Magia, oculta entre los rascacielos, Madrid tiene bohemia.

lunes, 30 de enero de 2012

I LOVE MAD

Llegar en metro, comprar un helado y pasear por Sol, atestado de gente, con un oso que juega siempre con un madroño, subir a callao y mirar todas las tiendas para luego ir a un musical en Gran Vía. Ir a la plaza mayor donde se esconde la parte más clásica y con un toque especial. Visitar el museo "Reina Sofía" y "el Prado", alimentar a las tortugas de atocha y subir hacia la Cuesta de Moyano y comprar un libro del '85 para leerlo bajo un árbol en el retiro. Ver la puerta de Alcalá al atardecer, con las luces que no cesan. Encontrar una ganga algún domingo en el rastro.
Visitar, rincón por rincón, calle por calle todas las cafeterías y rincones artísticos de la ciudad, artistas, cuyas obras en vez de estar a la venta en la "fnac" se ven en las calles, en directo, en cada momento. Bajar a Príncipe Pío y caminar por el Manzanares, entrar a un bar de tapas en chueca o salir de fiesta.
La ciudad en donde todo es posible y nada es igual. Bajo el cielo de polución la gente se mueve como en masas, una parada, dos, tres, transbordo allí y vuelta a empezar, donde nace el arte en las fábricas abandonadas. La ciudad que se ve, cubierta bajo una nube gris, desde lejos en el horizonte, ¡qué locura! y Madrid, sin poder evitarlo me enamora más y más.