Magia que funde el sol de la montaña mientras un toro carga con la avalancha de piedras que pacían mansamente junto a los hierbajos de lo alto del pico. Un viento que canta fuerte fuerte en una caracola que salió del mar con su cangrejo, que la abandonó y se mudó a una mansión. Especulaciones de moluscos, que nadie dice que no. Y mientras tanto en el cerro derretido de un balcón apajarado besa la frente de un reloj la madre ciega que perdió a su hijo en una guerra sin trincheras.
Sólo barro en el cielo putrefacto que da luces heladas a la población de una nueva nevada de hierro y hiel.
El agua que fluye en una tensión salvaje que da a las flores niebla en la que morir ahogadas y a los animales bebida comestible que envenena sus entrañas pero fortalece sus músculos.
Y poco a poco, en las largas noches de abril, los soles pueblan el cielo de barquitos divagantes entre ola y ola que se despiden de mí en ese largo día que es el ayer.
Breve introducción al blog
¡Hola vividores!
Podéis llamarme Rodre. En realidad mi nombre es compuesto, pero no me gusta tener nombre de virgen (aún así queda chulo decir "L.A. yeah, that's my second name")
Nací para conocer. Se conoce mediante la experiencia y ésta te la da la vida. En resumen, nací para vivir. Pero hay muchas maneras de hacerlo y a mí me gusta viajar, la fotografía y las galletas, es lo que hay.
Soy un bípedo implume y le busco lógica a todo, pero mas bien mi mente lo centrifuga todo hasta hacer que pierda sentido. Una locura.
Tengo otro blog, el de "Hoy me siento feliz" pero este es diferente. Es mucho más personal, es posible que ya te hayas dado cuenta de que desvarío, puede ser que sea porque estoy un poco loca.
¡Espero que disfrutéis! :)
domingo, 8 de noviembre de 2015
Auto, mártico.
Gra.na.da
Aún se me hace raro decirlo. Granada. Gra—na—da. La comida que hizo que Proserpina se quedase en el inframundo en los seis meses de frío invierno. La provincia española con nombre de fruta. Que cobijas al popurrí de gente y situaciones en el momento en el que todo fluye como un río.
Pasos que se alzan y caminan dignamente entre la dulce representación iconoclasta de la cultura árabe.
Flamenco que se funde en un abrazo, entre el mar y las montañas, con los bailes de mil civilizaciones de años de historia que dan una fusión recién nacida.
Quiéreme que te quiero.
Granada la alegre, Granada la pensante.
Granada la pacífica.
No siempre se tiene lo que se quiere, pero en ocasiones, si lo intentas, tienes lo que necesitas.
lunes, 14 de septiembre de 2015
Echo. Del verbo hacer
Te echo de menos.
He hecho algo de lo que no me arrepiento. Echarte de mi vida.
Y aún me siento bien por ello.
But I can still hear the echoes of your voice when you were there. Were you there?
Pero de hecho me siento mejor sin ti.
Con hache. Sin ache.
¿Qué he hecho?
jueves, 25 de junio de 2015
Memorias de una insomne
Cierro los ojos y los noto que quieren decir adiós pero yo me siento como un cascarón que no siente, que no padece. Que es solo el infinito de la nada, de la desesperanza, del echar de menos, del decir adiós. Y es raro que escriba esto ahora que todo va a mejor pero ese azul tenebroso que me rodea me tiene atrapada como en un día de niebla.
Mi garganta traga, mis pulmones respiran. Mi corazón, perdido en las entrañas, imagino que late. Mi cerebro creo que hace tiempo que no funciona muy allá. Será la falta de sueño, o será la anarquía de mis horarios. El que nada tenga sentido o que no sea capaz de vérselo. El sentimiento de culpa extraña, que algo de mí me dice que no he hecho nada, pero ahí está, como las estrellas, como el corazón. Oculto pero existente.
La costilla
Mariposas revolotean alrededor de la caja, han surgido de los gusanos que se alimentaron de la carne y ahora son rojas y azules y verdes y brillantes. Y se alimentan con su lengua larga de las flores que nacen.
Todo es extraño cuando entre la hierba fértil que ha surgido en este entorno de ruinas esqueléticas y mi calavera no puede cerrar las cuencas vacías y dejarse volar por el viento que arrastra los restos, partícula a partícula hasta que me esparzo por todo el mundo.
Love Junkie.
martes, 5 de mayo de 2015
Ceniza
Fue al aeropuerto y dijo adiós a la tierra, a las personas, a los cruces en el camino. Él mismo era el único con el que estaría toda su vida y eso lo sabía. Voló por el mundo y regresó, de vuelta a otra casa más, esperando encontrarlo todo como lo había dejado. Saludó la tierra que había dejado atrás y a la que ahora volvía, y todo estaba igual, pero se sorprendió que al abrazar un pilar en su casa, éste se disolviera: sólo quedaba la superficie, frágil, y se había terminado de romper al contacto de sus brazos. Se dio la vuelta y vio que toda la ciudad, como él la recordaba, seguía igual, pero con cualquier contacto establecido, las fachadas se derrumbaban dejando a la vista las estructuras, las vigas de madera, roídas por termitas, las de aluminio dobladas bajo su propio peso y las de hierro, oxidadas.
Todo se hizo volutas, sus columnas, sus edificios, sus paredes, su memoria, a su alrededor lo único que había eran cenizas de colores de lo que él pensó que era su vida, que se había disuelto. No contó con que nada permanece estable en la ausencia, y no hay botón de pausa en cosas como la vida.
Corrió hacia la nada, y a cada paso, todo se derrumbaba, todas las volutas le cubrían y no podía volver atrás, no había vuelo de regreso, sólo había humo y lágrimas.
No quedaba nada.
No había nada más, ni nada era ya igual.
Todo a lo que no creía estar vinculado le hizo daño al dejar de estar.
Y así, fue como comenzó el hundimiento.