Breve introducción al blog

Inicio por aquí :)

¡Hola vividores!

Podéis llamarme Rodre. En realidad mi nombre es compuesto, pero no me gusta tener nombre de virgen (aún así queda chulo decir "L.A. yeah, that's my second name")

Nací para conocer. Se conoce mediante la experiencia y ésta te la da la vida. En resumen, nací para vivir. Pero hay muchas maneras de hacerlo y a mí me gusta viajar, la fotografía y las galletas, es lo que hay.

Soy un bípedo implume y le busco lógica a todo, pero mas bien mi mente lo centrifuga todo hasta hacer que pierda sentido. Una locura.

Tengo otro blog, el de "Hoy me siento feliz" pero este es diferente. Es mucho más personal, es posible que ya te hayas dado cuenta de que desvarío, puede ser que sea porque estoy un poco loca.

¡Espero que disfrutéis! :)

domingo, 29 de noviembre de 2015

Camino despacio, con los labios resecos y la espalda quejándose del peso. Las nubes emborronan el paisaje, pero el ambiente me permite disfrutar más de la lluvia que empapa todo y resalta los verdes de las hojas que intentan invadir el camino y que, en ocasiones te saludan en un momento inesperado, cuando te tocan con su superficie lisa y mojada.
Siento la grava bajo las suelas de las botas, rodando en los riachuelos y saltando con las gotas que caen del cielo. Y camino, camino. Paso a paso, aliento a aliento (...)

Hace calor. No ha llegado el verano, pero sí el calor, y lo celebro caminando por Gran Vía en busca de algo de aire acondicionado, con una botella de agua en la mano. El sol me tuesta en esas calles y me hace cerrar los ojos, dotándome de una expresión que mezcla el fruncir del ceño y el sonreír ampliamente. El asfalto, me calienta las piernas, y mi camiseta se bambolea de un lado a otro por mi cuerpo, enseñando hombros y escote alternativamente. No es un día bonito, a pesar del sol. Se nota el ambiente cargado de polución pero me gusta el aire de la ciudad.

Madrid, dame calor.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Botón de oro

Ojala supieras que eres como una flor,
amarillo, dorado, con un resplandor que da brío y hace que destaques
a pesar de tener pequeño tamaño y estar perdido en un mar de hierbas.
Ojalá supieras que reluces bajo el sol
y que alegras el día a los caminantes que pasan junto a ti
y a los niños que juegan contigo.

Que adornas el cabello de cualquiera que quiera cogerte
y provocas un brillo en aquellos que te portan
que ni la mas hermosa de las rosas consigue para su vanidoso pesar.

Ojalá supieras que eres mi flor favorita de todo el jardín.
Y ojalá supieras que rezo porque llegue ya la primavera y te vea resurgir de nuevo en el campo verde y fresco.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Auto, mártico.

Magia que funde el sol de la montaña mientras un toro carga con la avalancha de piedras que pacían mansamente junto a los hierbajos de lo alto del pico. Un viento que canta fuerte fuerte en una caracola que salió del mar con su cangrejo, que la abandonó y se mudó a una mansión. Especulaciones de moluscos, que nadie dice que no. Y mientras tanto en el cerro derretido de un balcón apajarado besa la frente de un reloj la madre ciega que perdió a su hijo en una guerra sin trincheras.
Sólo barro en el cielo putrefacto que da luces heladas a la población de una nueva nevada de hierro y hiel.
El agua que fluye en una tensión salvaje que da a las flores niebla en la que morir ahogadas y a los animales bebida comestible que envenena sus entrañas pero fortalece sus músculos.
Y poco a poco, en las largas noches de abril, los soles pueblan el cielo de barquitos divagantes entre ola y ola que se despiden de mí en ese largo día que es el ayer.

Gra.na.da

Aún se me hace raro decirlo. Granada. Gra—na—da. La comida que hizo que Proserpina se quedase en el inframundo en los seis meses de frío invierno. La provincia española con nombre de fruta. Que cobijas al popurrí de gente y situaciones en el momento en el que todo fluye como un río.
Pasos que se alzan y caminan dignamente entre la dulce representación iconoclasta de la cultura árabe.
Flamenco que se funde en un abrazo, entre el mar y las montañas, con los bailes de mil civilizaciones de años de historia que dan una fusión recién nacida.
Quiéreme que te quiero.
Granada la alegre, Granada la pensante.
Granada la pacífica.
No siempre se tiene lo que se quiere, pero en ocasiones, si lo intentas, tienes lo que necesitas.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Echo. Del verbo hacer

Te echo de menos.
He hecho algo de lo que no me arrepiento. Echarte de mi vida.
Y aún me siento bien por ello.
But I can still hear the echoes of your voice when you were there. Were you there?
Pero de hecho me siento mejor sin ti.
Con hache. Sin ache.
¿Qué he hecho?

jueves, 25 de junio de 2015

Memorias de una insomne

El mundo duerme duerme. Las estrellas, ocultas, imagino que centellean allí en el cielo. No las veo porque hay una pared y muchas luces y una eterna oscuridad en esta habitación blanca, que se ha convertido en una jaula para pájaros que se desangran.
Cierro los ojos y los noto que quieren decir adiós pero yo me siento como un cascarón que no siente, que no padece. Que es solo el infinito de la nada, de la desesperanza, del echar de menos, del decir adiós. Y es raro que escriba esto ahora que todo va a mejor pero ese azul tenebroso que me rodea me tiene atrapada como en un día de niebla.
Mi garganta traga, mis pulmones respiran. Mi corazón, perdido en las entrañas, imagino que late. Mi cerebro creo que hace tiempo que no funciona muy allá. Será la falta de sueño, o será la anarquía de mis horarios. El que nada tenga sentido o que no sea capaz de vérselo. El sentimiento de culpa extraña, que algo de mí me dice que no he hecho nada, pero ahí está, como las estrellas, como el corazón. Oculto pero existente.

La costilla

Tengo el pecho helado y vacío. Azul como un cascarón y lleno de flores que hacen brotar la vida en donde ahora sólo parece haber muerte. Humea el torso, y permanece en un estado helado extraño que sólo desconcierta la sensación del colocón. Las costillas están hechas de cocaína y están medio disueltas por la humedad en la que han estado tanto tiempo, les resulta extraño estar ahora ya al sol que con sus rayos amarillea lo que una vez se blanqueó entre el estiércol.
Mariposas revolotean alrededor de la caja, han surgido de los gusanos que se alimentaron de la carne y ahora son rojas y azules y verdes y brillantes. Y se alimentan con su lengua larga de las flores que nacen.

Todo es extraño cuando entre la hierba fértil que ha surgido en este entorno de ruinas esqueléticas y mi calavera no puede cerrar las cuencas vacías y dejarse volar por el viento que arrastra los restos, partícula a partícula hasta que me esparzo por todo el mundo.